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© Texto de UVD, EXACTA y AMANI |
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| 21 de marzo de 2009. Entre sueños azules y bostezos, ruidos que molestan y piruetas imposibles, se oye de lejos, aunque esté cerca, un murmullo saliente de la pantalla casi muda. Tumbado, como se tumban casi todos a estas horas de la tarde, por costumbre o necesidad mal entendida, entreabro los ojos y veo colores primarios, números y letras, cuyo formato me recuerda los primeros artilugios tecnológicos, mientras aplasto sin piedad el instrumento por definición de la holgazanería más impune. Una vez despejado y ya incorporado, el número de cuatro dígitos a la vista, me revela el misterio. Menos uno al primero. Más nueve al segundo. Menos dos al tercero. Y más dos al cuarto (sin dígrafos). En su orden, una palabra para continuar, más adelante. Por ahora, lo importante y trascendente, es el número de cuatro dígitos que tengo a la vista. |
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